6 ene 2016

¡Viaje a California!

Holaa!!

Hoy, entrada sobre nuestras vacaciones de Acción de Gracias, que pasamos haciendo un viaje por California. Resumen: IMPRESIONANTE. Una de las mejores cosas que he vivido nunca. Estuvimos dos días en Los Ángeles, uno en Disneyland (Anaheim), conducimos hasta San Francisco por la Highway 1 y luego pasamos 2 días allí.




Primer día: Nada más levantarnos fuimos a Santa Mónica. Paseamos por el muelle, vimos el parque de atracciones, la playa, la gente... Había tiendas y restaurantes súper americanos por todas partes, olor a mar y a madera, gente tocando música y carteles de la Ruta 66 por todas partes.





Después fuimos a Beverly Hills y prácticamente todo lo que hay que decir es que qué pedazo de mansiones tiene la gente por casa. Luego fuimos a Hollywood Boulevard y comimos en el Hard Rock.

Pasamos la tarde por Hollywood Blvd., yo emocionándome con el paseo de la fama, todas las tiendas súper fancies que habían, cientos de carteles de luces hollywoodienses por todas partes, el Grauman's Chinese Theatre (donde los artistas dejan sus huellas), y básicamente me morí de la emoción hasta con la figura de cera de Johnny Depp.




Al día siguiente fuimos a ...redoble de tambores... ¡Disneylaaaaaaaand! Sobran las palabras: disfruté como una enana, literalmente. Nos subimos a doscientas mil cosas (con sus doscientas mil colas de una hora), vimos espectáculos y desfiles, a Mickey y a Minnie, a Pluto, a Goofy... Fue un día demasiado perfecto.





El tercer día acabamos de disfrutar de Los Ángeles en su más pura esencia. Vimos el cartel de Hollywood y fuimos a Venice Beach, la playa más famosa de allí, la que sale en un millón de pelis, en la que están todos los tíos haciendo músculo encima de más músculo, la que está llena de gente en skate, en la que te encuentras una variedad de gente que ni hecho a propósito. ¡Hasta me metí en el Pacífico!






Esa misma noche nos pusimos de camino a San Francisco. Fuimos por la Big Sur, con el océano todo el rato a nuestra izquierda, muchas curvas y pasando por muchos pueblos y ciudades costeros/as adorables (Malibú, Cayucos, Santa Cruz...). Pasamos la noche en Santa Bárbara y seguimos hacia el norte.

Nuestro primer día en San Francisco empezó con un desayuno en Chinatown (un tanto extraño pero)  y un café en Little Italy. Estuvimos en Pier 39 (el muelle 39, sitio turístico por excelencia); vimos el océano, la isla de Alcatraz, las tiendecitas que eran muy monas y variadas; nos compramos un helado de Ben & Jerry's (que se creó en San Francisco) y paseamos hasta Fisherman's Wharf. Luego cogimos un Cable Car, que es algo que tienes sí o sí que hacer si vas a San Francisco. Me sentía como en la tele yendo arriba y abajo por las infinitas costeras de esa ciudad y viendo a mi alrededor el tráfico, los impresionantes edificios, etc.




Nuestro primer día en San Francisco terminó después de un buen rato paseándonos por Union Square, la zona de las compras compulsivas. A la mañana siguiente fuimos a ver las Painted Ladies (las famosas casas victorianas pintadas, súper bonitas y que tienen al fondo varios edificios emblemáticos) y después, directas a Haight Ashbury, el barrio más pintoresco, extraño y genial de San Francisco (y donde empezó el movimiento hippie), a desayunar y a pasear. Nos subimos al coche y fuimos hasta el Golden Gate Bridge,  paramos en dos miradores distintos y nos hicimos un chocolate caliente con las mejores vistas del mundo. Conducir de una parte a otra de San Francisco por el Golden Gate: tachado de mi lista de cosas por hacer.

Painted Ladies


Haight Ashbury

Desayunando mal...



Como dijo mi host mum, todo lo bueno sale de San Francisco


Estuvimos nuestro último rato en la ciudad haciendo un recorrido en coche por algunos otros sitios: mención especial a Castro, el distrito gay, que me pareció adorable con banderas y cosas interesantes por todas partes. Por último, antes de despedirnos de nuestro viaje californiano, nos desviamos hacia la universidad de Stanford y vimos el campus antes de ir al aeropuerto. 





Solo puedo decir una cosa: lo que viví no se puede describir con palabras. Me enamoré de California, me encantaron toooodas y cada una de las cosas, personas y lugares que vi, y ya estoy deseando volver a hacer otro viaje así, porque nunca, por muchas veces que fuera, me cansaría de esas ciudades.

¡Gracias por leerme!



No hay comentarios:

Publicar un comentario